Trashumancia de las vacas

La trashumancia de las vacas es la práctica ancestral de la ganadería para un mejor aprovechamiento de los pastos en varias zonas montañosas. En verano, las vacas se trasladan a las partes altas de las montañas para que aprovechen las hierbas de esas zonas. En cambio, cuando cae la nieve en esas zonas altas y el pasto resulta inaccesible, se llevan los rebaños a las zonas bajas, donde sí crece la hierba.

Se ha observado que en las zonas que se cubren de nieve en invierno el pasto es mucho más nutritivo cuando crece en verano. El instinto de las reses ya les empuja a hacer esa búsqueda de alimento más nutritivo, y los ganaderos han seguido ese instinto dando lugar a la trashumancia de las vacas.

Los rebaños con los que trabajamos en Guara.bio siguen esta práctica tradicional. No solo es una forma de aprovechar mejor los pastos de todas las zonas accesibles por las reses, sino que también es una forma de invertir la degradación de las tierras y la pérdida de biodiversidad. Con la trashumancia y la ganadería extensiva, todo son ventajas para el mantenimiento del medioambiente y el bienestar de los animales.

Trashumancia de las vacas este invierno

A primeros de verano, coincidiendo con San Pedro, subimos 25 novillas de raza Parda de Montaña y Limusin a Canal Roya, en la zona de Canfranc (Huesca). Las dejamos solas en el puerto por primera vez, y las íbamos a visitar durante el verano, comprobando que estaban siempre muy bien. Para San Miguel, a finales de septiembre, las recogimos y las bajamos a tierras bajas.

A algunas les costó algo adaptarse y por eso perdieron un poco de peso, pero al recogerlas estaban todas muy sanas. Para recogerlas dos personas se encargaron de bajarlas andando durante un día, hasta una caseta donde durmieron. Al día siguiente las llevaron hasta Fañanás, donde están pasando el invierno y la primavera para dar a luz a sus terneros.

El mismo proceso se siguió con otro rebaño hasta Aragüés del Puerto. Estas bajaron más tarde, ya entrado octubre, ya que estaban muy bien en esa zona. Nos ayudó un compañero que conoce el territorio, tanto para subirlas y bajarlas como para el control periódico durante su estancia.

Tramacastilla de Tena y Lúsera

Un rebaño más grande, con 75 vacas y algunos de sus terneros, se llevaron hasta Tramacastilla de Tena (Huesca) para pasar sus vacaciones. El día de la recogida, que las llevamos hasta Pomar de Cinca donde se quedan en invierno, llovía y llegó a nevar.

Por otro lado, tenemos un buen número de vacas en Lúsera, que se suben a las montañas cercanas. Aquí el manejo es más sencillo porque tanto las reses como los ganaderos conocemos muy bien este monte. Como están más cerca, podemos controlar como las vacas van pariendo, momento en que las bajamos a Lúsera para llevarlas luego a Gerbe o Pomar de Cinca.

Pequeño ternero de un día escondido para que solo lo encuentre su madre
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